Cuando era chica pensaba que el Ratoncito Pérez tendría todos los dientes de todos los niños guardados en un almacén, en miles y miles de cajas de cartón, ordenados y catalogados para tenerlo todo bajo control. Con la cantidad de niños que éramos en el mundo, y los dientes que cada uno mudamos, haría falta tanto espacio...
Ahora imagino que tiene que haber algún sitio en el mundo donde se estén guardando todas las sonrisas perdidas.
Hace un par de inviernos, el segundo que pasé aquí en Andalucía, pasamos 4 meses de agua continuada. Apenas vimos el sol en esos meses un par de veces durante más de dos días seguidos. A la gente se le notaba en el carácter. Aquí se disfruta del sol, de la calle, de la gente y del buen tiempo. Y ese invierno nada de eso era posible. Los caracteres de la gente comenzaban a agriarse y escuchabas contestaciones malsonantes y que no le pegaban nada a gente que en condiciones normales eran todo candor y buenas palabras.
Con esto de la crisis está pasando lo mismo. Lo mismo pero a lo bestia.
La mayor parte de la población estamos permanentemente en una situación de angustia descontrolada, de incertidumbre, de "miedo" al qué va a pasar... Muchos de los que han perdido la sonrisa también han perdido su trabajo. La mayoría de aquellos que conservan su trabajo, viven con ansiedad constante por no saber qué va a ser de su puesto de trabajo mañana, pasado mañana y al otro...
El otro día mi amiga M me decía "lo peor es que no está en nuestra mano". Y es cierto, la mayoría de todos los que viven con la intranquilidad de no saber qué les depara el día siguiente tampoco pueden hacer mucho más. Al punto que ha llegado la situación, que te dejen sin trabajo o no es algo que no depende de uno mismo...
Comentábamos M y yo, aquí el que no se consuela es porque no quiere, que al menos nos tenemos a nosotros (refiriéndose a la cuadrilla) y somos capaces de pasar la tarde del sábado con un café intentando arreglar el mundo y echándonos unas risas (de esas de las que cada vez quedan menos). Fue decir esa frase y pensar en nuestras vidas si ni si quiera tuviéramos a esos que nos rodean y nos ayudan a pasar este tipo de situaciones lo menos mal que se puede: "Calla tía, que ha sido pensar que ni si quiera tuviéramos esos momentos de esparcimiento y dejar la mente que se libere y se me ha puesto un mal cuerpo..."
Necesitamos encontrar esa caja con todas las sonrisas perdidas y devolverlas a sus legítimos dueños. Parece una chorrada, pero si evitamos las caras mustias el estado anímico general mejora aunque sea mínimamente, que ya es algo. Yo me paso el día intentando sonreír y recordándoselo a los demás a diario (ahora me he enganchado a eso del Twitter y todas las mañanas con los buenos días recuerdo a mis followers que hay que sonreír un poquito!).
Lo dicho, mientras que la cosa mejora o no, entre que salimos de esta que tenemos encima o no, una sonrisilla de vez en cuando hace milagros! O por lo menos evita amargarnos más! :-)
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27 de enero de 2012
6 de abril de 2011
De vuelta a la rutina...
Ya ha pasado un mes desde que volví a la rutina de los privilegiados con empleo.
Y no ha sido nada fácil. Si encontrar trabajo en la actualidad es complicado, volver a trabajar después de 9 meses en paro es cuando menos duro.
Y no ha sido nada fácil. Si encontrar trabajo en la actualidad es complicado, volver a trabajar después de 9 meses en paro es cuando menos duro.
Han sido nueve meses sin empleo. De los cuales, los cuatro primeros me los tomé "de vacaciones". Cuatro meses de "vacaciones", como cuando estaba en la universidad, pero con más pasta que entonces! Aclarar que eso de tomármelos de vacaciones no quiere decir que no buscara trabajo, que lo hacía, pero no era una auténtica búsqueda activa de empleo.
Esos cuatro primeros meses visitaba a diario los portales de empleo y tenía activadas las alertas en empresas de reclutamiento de personal y portales de búsqueda de empleo. Pero claro, en verano lo que suele encontrarse son ofertas de empleo para sustituciones y cubrir bajas, por lo que las posibilidades reales de encontrar empleo estable son escasas.
Así que me dediqué a disfrutar. Viajé un montón, visité a la familia todo lo posible y más. Hicimos una fantástica mudanza y todo lo que esto conlleva (quien no lo haya experimentado nunca, mejor que no lo haga). Invertí mucho tiempo en mi proyecto personal (www.madeinpanchi.es) y en resumen, hice todo aquello que cuando estás en activo no puedes hacer por falta de tiempo.
Pasados esos cuatro meses, cuando el periodo estival terminó y todo el mundo volvía a sus quehaceres cotidianos, comencé mi nueva rutina. Había que levantarse a una hora decente, si no lo haces así entras en un dinámica en el que al final terminas por cambiar los horarios, viviendo de noche y durmiendo de día. Así que a las 9 de la mañana estaba en pié, salvo contadas excepciones (un par de cenas/copas entre semana y algún resfriado). Ducha. Desayuno. Búsqueda activa de empleo. Tareas del hogar - Gestiones varias. Comida. También hice algún curso, acudía a mis citas con mi orientadora del programa Andalucía Orienta, visitas a la Oficina de Empleo, etc. Y luego por la tarde a disfrutar de mi pareja de lecho, del tiempo que teníamos para disfrutar juntos y hacer todo eso que antes no podíamos porque no disponíamos del tiempo necesario.
Y así día tras día... Había conseguido crear una rutina que me mantuviera cuando menos activa, lo cual es muy importante cuando estás desempleado, sobre todo para mantener un buen estado de ánimo, imprescindible en las malas épocas. Y después de muchos esfuerzos y labor de investigación llegó el esperado fruto: un empleo!
Ha sido un mes complicado. Las dos primeras semanas con un estado de ansiedad (doy por hecho que era ansiedad porque nunca había sentido algo así) que no se lo deseo a nadie. El pecho "encogío". El estómago cerrado que me impedía comer por mucho que yo quisiera. Despertarme varias veces por la noche. Estado de agotamiento desde el mismo lunes por la mañana hasta el domingo a última hora. Hasta perdí tres kilos!!!
Y es que eran muchas cosas juntas de golpe! Había dejado de fumar un mes antes, trabajo nuevo, nuevos compañeros, nuevos retos, nuevo horario, salir corriendo del trabajo para llegar al fisio (aún andaba con la espalda a vueltas)...
Pero parece que ya está superado!!! Un complejo vitamínico, muchas ganas, apoyo por parte de familia, amigos y pareja de lecho... Ha costado, pero creo que puedo decir que he cogido el ritmo y ya no hay quien me pare!!!
Ahora hasta voy y vuelvo del trabajo andando (en total 8 km al día), por lo menos en estos días que aún se puede antes de que llegue el calor abrasador...
Lo dicho, la vuelta a la rutina es dura pero... quién dijo que fuera fácil?!?!
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